Sep
20
2007
En un amplio local, que hace poco albergó a un bar de corta vida y antes a un restaurante de perfil bajo, hoy se levanta orgullosa la cafetería piurana de moda, el Cappuccino. Un local que abrió alrededor del 2000 para cubrir un nicho desatendido en la cálida ciudad, ofreciendo un ambiente agradable y una carta en la que predominaban los postres, pero no faltaban los sánguches, ensaladas y cafés.

Durante años se mantuvo en el primer lugar de preferencia en la ciudad ya que nunca bajó la guardia y tuvo como bandera la innovación.
Sin duda su momento más duro fue en junio de este año, cuando el local se consumió en llamas por un incendio que acabó también con el añorado restaurante “La Santitos”.
Pocos meses después abrió sus puertas nuevamente, en un local más grande que el anterior pero con el ambiente de siempre. Después de haber disfrutado sus postres por cinco años, la visita era obligatoria.
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Dec
01
2006
Oltursa, Oltursa, por los caminos de Oltursa. Oltursa Oltursa, recorriendo el Perú (…) La cancioncita de bienvenida ya me la sé de memoria. Hace unos buenos años que cuando tengo que viajar por tierra lo hago solo en esta compañía, y nunca he tenido mayor inconveniente con su comida, que, aunque no es un manjar, es promedio y aceptable para ser cena de autobús. Así que cuando llego a mi destino me quedo solo con los recuerdos del viaje, pero no de la comida.
Eso no sucedió esta vez, porque en el bus que salió de Máncora a Lima a las 6:00pm (en lugar de las 5.30pm en la que estaba programado) del miércoles 29 probé la peor comida de carretera.
La cena fue una carne sospechosa, con unas papitas rellenas secas y una gelatina que estaba a un punto de ser solo refresco, y en el desayuno llegó lo peor, un sánguche incomible, relleno con un queso de bordes ya amarillentos y más delgado de hoja de papel. Su sabor lo ignoro porque no me atreví a probarlo.
No sé si Oltursa haya cambiado el proveedor de sus alimentos, en todo caso recomiendo a los viajeros no correr el riesgo de pasar una noche de hambre y mejor llevar consigo una pequeña lonchera, del bus acepten solo las bebidas, en eso no creo que haya riesgo.
Sep
05
2006
El Ajicito está ubicado en la nueva zona residencial de Piura. Este apacible lugar se anima con las presentaciones en vivo de criollos trovadores que por unas monedas se vuelven rocolas humanas capaces de cantar el tema que prefieras. Desde el rosal viviente hasta algún tondero.
La atención es un poco lenta, más aun los fines de semana a la hora del almuezo, cuando el sitio se llena al tope.
Los precios oscilan entre los 10 y 20 soles por plato y las porciones no son como para compartir, mas bien traen la cantidad justa como para una persona.
Para ver un poco más del Ajicito los dejo con este video, donde mis amigas, que también son cucharas bravas, les mostrarán el local y su plato estrella, la ronda criolla.

Su nota:

Aug
09
2006
Piura es una de esas ciudades en donde la vida universitaria marca la pauta, y uno de los negocios que más movimiento tiene gracias a los estudiantes, es el de comida rápida. Larry Burger, o Larrys para los amigos, es un paradero frecuente de los universitarios y un lugar recomendable en esta ciudad norteña.
Por el nombre se puede suponer que su especialidad son las hamburguesas, pero hay una serie de opciones. El sánguche de pollo es muy bueno, y tienes zarzas y papas al hilo a elección.
A la hora del pedido, recomiendo tener algo de cautela, ser muy precisos o de ser posible evitar al mozo despistado que sale presto a atenderte: es muy probable recibir un choripollo, salchipollo o el que pediste pero también con pollo.
Para tomar, lo de siempre, jugo de maracuya, un vaso grande como para dos personas o para una cucharabrava. También hay jugos de otras frutas y milkshakes.
Larrys está en:
Parque de Santa Isabel, Piura
Jun
13
2006
Como en todo poblado pequeño en Huancabamba no hay restaurantes grandes, y mucho menos una sucursal de alguna franquicia extranjera.
Si estás por ahí, en la búsqueda de brujos o simplemente de relajarte unos días, te recomiendo le pequeña e impecable cafetería que está en la plaza de armas. No puedo recordar su nombre, pero lo que no olvido es el sabor de sus tortillitas de maíz con queso, su leche asada, el pie de limón y la torta de chocolate, los cuales comí en cantidades industriales todo el fin de semana.
Los tamalitos son una historia aparte aquí. Aunque en Piura se comen los verdes, en este café se sirven los blancos, que son tan suaves y esponjosos como deben ser las nubes. También recuerdo sus santuchitos de pollo y la leche fresca en el desayuno.
El local está en el portal ubicado a la izquierda de la catedral. En la foto no se ve claramente, pero es justo donde la pared está pintada de color melón. Cuando fui tenía un letrero de neón (un poco cutre) que, sobre todo de noche, no pasa desapercibido.
Los precios son muy bajos para la calidad del producto y la esmerada atención que da una amable señora que comparte su tiempo entre atender a los clientes y a su hijo. Después de saborear sus platillo querrá dejar una propina que compense en algo lo que ahorró en el consumo.
Otro gran punto a favor de este café es la limpieza de su baño, lo cual es difícil de encontrar, sino imposible, en otros locales del pueblo.