Sep 21 2006
En la esquina baja
Si tomas el bus de la línea 73 que va por avenida El Sol Oeste en Barranco, baja en la esquina. Justo allí donde están las mesitas frente a un local de amplias ventanas, exactamente al costado del estudio de canal 4.
Llegamos a La 73 por recomendación de Giovanni, quien nos habló de lo original de su carta y lo agradable del ambiente. No se equivocó.
Este restaurante no tiene nombre a la vista, como muchos otros locales nuevos que han optado por este estilo. Al entrar, sus paredes cubiertas de blanquísimas cerámicas rectangulares, los anuncios típicos de paradero, algunas señales de tránsito y las pizarras escritas a tiza confluyen creando una atmósfera sencilla, acogedora y moderna.
El lugar es pequeño, así que cabe la posibilidad de encontrarlo lleno si se va muy tarde, pero siempre está la opción de comer en la barra, que en la 73 está muy bien pensada, pues han colocado bancos por ambos lados, así que es como si fuera una mesa compartida. Muy simpático e ideal para cuando vas de noche en un plan relajado.
Que la simpleza de la carta no te engañe, este restaurante no es precisamente barato. Sus audaces platos oscilan entre los 25 y 35 soles, pero bien vale la pena probarlos para salir de lo cotidiano y darle nuevas sensaciones a esas papilas.
Entre sus especialidades podrán encontrar un cerdo macerado en algarrobina, strudel de carne, puré de pallares, carnes coqueteándole a mermeladas, churros construyendo una torre, pisco sours de frutas y el trago de la casa, en base a chicha morada.
Esta vez empezamos probando las tapas de la casa: de guacamole, de tortilla española, cebollas y de melón con prosciuto. Estas últimas fueron las mejores, seguidas por la de cebollas, las de toritlla y en la cola la de guacamole, que no es nada del otro mundo.
Seguimos con el strudel, que es toda una delicia. Su relleno de carne es muy parecido al que mi mamá hace para el pavo en navidad y las lechugas que lo acompañan dan frescura al plato.
Para beber pisco sours, para variar, de melón verde y maracuyá. Ambos muy buenos, con la cantidad justa de licor, que deja sentir el sabor de la fruta.
La pasamos muy bien en este lugar. El servicio es rápido y amable, además el señor que nos atendió sabía muy bien qué recomendar y describía bien los platos, lo cual es básico, sobre todo cuando se trata de cocina de fusión.
No me imagino comer en las mesitas de afuera en este invierno, pero seguro en verano será muy agradable ir por allí a tomar algo antes de empezar la marcha.
Encuentra a La 73 en:
Av. El Sol Oeste 175, Barranco
Teléfono: 247-0780
Email: adminsitracionelhito@terra.com.pe
Su nota:
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Gracias a un comentario dejado en el post sobre los piscos en el Hotel Maury, decidimos ir a pobrar también la comida. El día martes 05 (fecha importante) a la 1 p.m. nos encontramos en el Centro de Lima y caminamos hacia el Maury, al llegar, el mozo nos dio como alternativa almorzar en el bar en lugar de hacerlo en el restaurante “Salón de los Espejos”. Decidimos irnos al bar, ya que el ambiente es menos formal y recomendable si eres de aquellos que no se llevan bien con los ternos.
El mozo nos recomendó un Lomo Saltado Maury, y para variar pedí un Tacu Tacu con “su sábana”. Mientras tanto, como no podía ser de otra manera, comenzamos con dos pisco sour. La comida no tardó mucho, y la atención bastante proactiva. Unas cuantas historias sobre los personajes que los han visitado hicieron la espera menos corta, y es que Don Eloi Cuadros lleva trabajando ahi más de 40 años. Mientras lo escuchas, es posible percibir en su rostro un breve viaje en el tiempo como anhelado, recordando o simplemente con la intención de narrar con detalle aquellos episodios.
El lomo saltado Maury de lo mejor, un plato personal de “dos plazas”, la disposición del arroz, carne y corte de papas, no molestaron mi vista. La temperatura lista para alguien hambriento y con un pisco sour ya puesto. La cantidad de jugo producto de la carne parecía respetar el espacio del arroz (son nada recomendables aquellos lugares en donde te sirven el jugo del plato encima del arroz o por último, éste llega convertido en una especie de arroz con leche).










