Apr
11
2008
Javier Wong no tiene carta en su restaurante, pero no importa. Su bien ganada fama respalda sus creaciones y dan la confianza para comer casi a ciegas.

Este maestro del lenguado y el pulpo hace de la cocina una vitrina de destreza y con cuchillo en mano hace gala de su creatividad picando y mezclando ingredientes que el mismo selecciona siguiendo un solo criterio: su antojo y sutil gusto.
Que prepare lo que quiera
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Jan
18
2008
Visitar Lima es condenarse a subir de peso; cualquiera que haya pisado la tres veces coronada villa sabrá que tengo razón. Yo me anduve cuidando (bueno, anduve manteniendo mi sobrepeso habitual) hasta que el destino me regresó, por dos semanas, a los parques de la infancia, a las calles de la adolescencia y a los restaurantes de toda la vida.
Lo primero que debe hacer uno al llegar a Lima es comerse un pollo a la brasa con muchas papas fritas con mayonesa y una generosa porción de palta (el aguacate de los mexicanos), todo eso debe estar acompañado de una Inka Kola bien helada (diet, para los que queremos conservar la línea) o una jarra de chicha morada (delicia del maíz morado hervido con cáscara de piña). Claro, para comer pollos hay para escoger, desde las más socorridas pollerías de barrio (como el Memphis en Aviación) hasta la ahora internacional cadena del Pardo´s Chicken, pasando por La Granja del Abuelo (donde puedes disfrutar, de paso, del inolvidable “choclito” José Antonio). Claro que si el asunto es por volumen y se trata de retar el vientre, bien pueden disfrutarse todos los pollos que el cuerpo aguante en la clásica Granja Azul o en el más reciente El Pillo, ambos a las afueras de la ciudad (imperdibles los anticuchitos de hígado de pollo con mayonesa). Para los nostálgicos, nada como un pollo del Rancho o del Pollón, esos decanos.

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Mar
11
2007
Solo que no lo sabíamos ni hemos comido aún allí.

Ya visitaremos pronto este lugar ubicado cerca al puente Benavides y que curiosamente lleva el nombre de nuestro blog. 
Jun
13
2006
Aunque relaciono Chan Chan con la ciudadela de barro de Trujillo, también me recuerda el aroma a pasta de uno de los restaurantes más populares de Mancora.
Ubicado al lado de la carretera Panamericana y rodeado de vegetación, Chan Chan es el lugar ideal para disfrutar de riquísimas pizzas, y mejores sangrías.
Si se sienta en las mesitas ubicadas al aire libre, que es la mejor opción en verano, sentirá la adrenalina de comer mientras junto al rebufo que dejan los buses, camionetas y mototaxis al pasar por la pista.
El dueño es un robusto y carismático italiano que ha sabido elegir muy bien a las personas que atienden, lo cual garantiza un buen servicio, el cual a veces es difícil encontrar en otros restaurantes de la playa.
Esta casa de las pastas se ha ganado la popularidad gracias al buen ambiente, el servicio y, por supuesto, el sabor de sus platos. Si llega a partir de las 8:00 p.m. es posible que tenga que esperar un poco hasta que se desocupe una mesa.
No les podría dar referencias exactas sobre los precios del lugar porque hace un tiempo que no voy, pero recuerdo que no era prohibitivo y que las porciones eran de tamaño personal, así que mejor no consideren el compartir un plato si es que tienen mucha hambre.