Aug 30 2007

Anticuchos de corazón emprendedor

Escrito por Pierina Papi en la categoría Lima

Mis amigas del trabajo me recomendaron los anticuchos de corazón del Tío Mario, en Barranco, desde que hubo la primera conversación sobre comida. Me aseguraron que eran los mejores de Lima, y por ende quizá del mundo, que su sazón es única, que después de probarlos no querría comer otros e incluso para alguna eran mejores que los del Puro Corazón.

Anticuchos

Ante tal manifiesto la visita era un deber. Fuimos un sábado en la noche, esperamos un poco en una cola que avanzó con fluidez y a los pocos minutos ya estábamos ubicados en el tercer piso de este restaurante que en sus inicios me cuentan fue solo un pequeño puesto entre tantos otros.

“Cuatro palitos de anticuchos de corazón, un anticucho de pollo, rachi con papas, picarones y una jarra de chicha morada por favor”

Anticucho de pollo

Los anticuchos me gustaron, las chicas tenían razón y son muy buenos, sabrosos y la porción bien taypá. Lo malo es que como nuestro invierno no termina por irse, y el local tiene mucha ventilación, la comida se enfría más rápido de lo que te toma terminártela. Pero bueno, siempre está la opción de pedir que se recaliente.

Después de las carnes y de terminar la noche de gula con los picarones lo mejor que pudimos hacer fue pedir una ronda de anises bien calientitos.

Un punto importante que se debe tener en cuenta al ir donde el Tio Mario es que solo se aceptan pagos en efectivo, nada de tarjetas de crédito. Para que calculen cuanto les saldría la cuenta pueden revisar su carta aquí.

Anticucheria Tio Mario

El Tío Mario está en:
En la bajada hacia el puente de los suspiros, a espaldas de la Municipalidad de Barranco.

Su nota:

Tres puntos

24 comentarios

Sep 30 2006

Lo que no mata engorda

Escrito por Pierina Papi en la categoría Tarapoto

Así lo comprobé en Tarapoto, donde lo que comí no me mató :P. Allí preparan unas brochetas de plátano, pollo y verduras a la cuales no pude resistir al verlas en la bandeja de una señora que las vendía de forma ambulante. Ahora, viendo la situación con un poco más de perspectiva creo que no tuve el más mínimo sentido de supervivencia al comprarlas y quizá afloró el kamikaze en mí al comerlas.

Pero no me arrepiento, recuerdo que fueron buenas, que el sabor me gustó, que hasta parecían frescas y no me crearon problemas estomacales de ningún tipo. Si estás por la selva de Tarapoto prueba estos bocadillos que acertadamente combinan el plátano y la carne. Aprovechen por allá, que difícilmente encontrarán en esta selva de concreto una opción similar.

¡Qué rico bodaillo!

¿Y tú qué opinas?