Sep 20 2007
Capuccino Fenix
En un amplio local, que hace poco albergó a un bar de corta vida y antes a un restaurante de perfil bajo, hoy se levanta orgullosa la cafetería piurana de moda, el Cappuccino. Un local que abrió alrededor del 2000 para cubrir un nicho desatendido en la cálida ciudad, ofreciendo un ambiente agradable y una carta en la que predominaban los postres, pero no faltaban los sánguches, ensaladas y cafés.

Durante años se mantuvo en el primer lugar de preferencia en la ciudad ya que nunca bajó la guardia y tuvo como bandera la innovación.
Sin duda su momento más duro fue en junio de este año, cuando el local se consumió en llamas por un incendio que acabó también con el añorado restaurante “La Santitos”.
Pocos meses después abrió sus puertas nuevamente, en un local más grande que el anterior pero con el ambiente de siempre. Después de haber disfrutado sus postres por cinco años, la visita era obligatoria.
Al entrar, el Capuccino recuerda al visitante su pasado. Enmarcados en la pared principal están los restos de una carta, la primera plana del diario que anunció el destructor fuego, fotos de cómo quedaron las instalaciones y la vieja vajilla blanca ennegrecida por el hollín de esa fatídica madrugada.

Me parece un poco tétrico, es el comentario que escuché de muchos al entrar y ver esa estampa. Y si, pueden resultar duras esas imágenes cuando acudes a un lugar a disfrutar de una comida y pasar un momento agradable.
Pero, también está el factor morbo presente, un gancho que muchos mordemos y justificamos llamándolo curiosidad. En ese sentido creo que esas fotos de la entrada pueden ser un arma de doble filo, que funcionará a favor o en contra, según la sensibilidad de los visitantes. Quizá esta sensación se pierda a medida que pase el tiempo y el recuerdo de ese día sea más vago.

El almuerzo
Esta vez pedí una pechuga de pollo con salsa de mandarina, acompañado por puré de papas y vainitas. El plato llegó muy bien presentado y aunque se veía chico terminó por satisfacer mi hambre.

Les muestro también los platos que pidieron las personas con las que fui. Alime, que no tenía mucha hambre, pidió esta hamburguesa que tenía buena pinta….

… Y unas papas con una malísima relación calidad – precio. Por esa cantidad de papitas fritas no me parece justo pagar 6 soles.

Luego Frosty y Pierina pidieron un triple con alcachofas, pecanas y otros vegetales. Les robé un poquito y constaté que estaba muy bueno, pero solo lo recomendaría para los que gustan de los sabores fuertes.

Además pidieron un clásico con el que no hay pierde, el club sandwich. Un cuarteto que no defraudó, alcanzó y sobró.

Para terminar, unos postres…. Un crocante de lúcuma que estaba rico pero un poco congelado, tanto así que sentía un la textura del hielo escarchado cuando lo masticaba. Y el tres leches si que fue decepcionante, por un lado estaba muy húmedo y por el otro casi seco. ¿Qué pasó con esos postres que endulzaron mis años de universidad? Espero que sigan allí y que solo haya sido una mala elección el día que fui.







Esa pechuga de pollo se ve muy provocativa, pero más el puré, me encanta el puréee! y las vainitas también me gustan… y la mandarina! qué envidia, ya me dio hambre!
Yo estuve agosto por el capuccino cafe, y la verdad quede impresionada con lo que rescataron del incendio y que creativamente lo usaron para decorar el nuevo local, el nuevo ambiente es agradable, no conoci el anterior.
La atención fue de primera, y probe 2 postres que estuvieron buenisimos.
Muy buen argumento el de este establecimiento, algo ilustrantes los comentarios, y de muy mala calidad la fotografia del reporte, realmente no creo que sea tan malo como lo que se ve.
muy cocidas las vainitas que acompañaban el pure.
Los “sanguches” son muy buenos, el pisco sours también, cuando intente ir la ultima vez estaba en refacción,.. ahora que ya atienden nuevamente será motivo para regresar
Después de varios años regresé a Piura y me encantó ver que Capuccino había vuelto a nacer con el esfuerzo de sus socias. Me pareció estupendo todo lo que comí: ensalada oriental y una pasta a los cuatro quesos y de postre un tres leches que estuvo buenísimo! Me encanta su ambiente y me parece uno de los mejores restaurants de Piura.