Quizá su nombre permanezca en el anonimato un tiempo más, pero su apellido ya está en la boca de muchos. Shehadi no sonará muy estadounidense, y no lo es, el apellido del dueño del local del mismo nombre proviene de sus antepasados árabes, aunque él es un neoyorquino que ahora apuesta por Lima.
Esta pizzería está ubicada en un sitio clave de Miraflores, el parque Kennedy, sin ningún competidor importante en los alrededores, Shehadi parece haber dado en el clavo.
El olorcito de las pizzas se siente a metros de distancia, y la vitrina con los pedazos listos mas el honro atrás hacen de este lugar un punto irresistible.

Las pizzas están clasificadas muy originalmente en: buena, buenasa y buenísima, lo cual es sinónimo de: con un solo ingrediente, con un par y con más de tres, y por ende también dan una idea de los precios por cada grupo.
En general todas son buenas, preparadas con masa artesanal y con un tamaño generoso, derrochan sabor.
¿Para beber? Sangría o jugos de frutas naturales, que los sirven en jarrita, así que si tienes mucha sed pide uno pero sino es una cantidad que tranquilamente puede ser compartida entre dos.
El local ha cuidado todos los detalles, la decoración con diseños que rescatan lo peruano, pero a la vez con acabados modernos y la vajilla con motivos rústicos hacen de este nuevo point un sitio acogedor.
Su punto débil es la atención, aunque por la espera de una mesa te entretienen con pan al ajo de cortesía, una vez sentado puedes esperar hasta 15 minutos por el pedido. Seguro, al menos lo espero, con el tiempo irán mejorando en ese aspecto. Pero para evitar esos molestos plantones es mejor ir por allí temprano, porque en las horas puntas será inevitable esperar por una silla. Y sino, siempre queda la opción del delivey

¡¡Buon mangiare!!
Su nota: 